Según Jogo Hoje, la recta final del UFC 328 viene con una tensión rara: no solo por el cinturón, sino por el choque de estilos. Y ahí es donde Islam Makhachev soltó una lectura que incomoda a quien ya daba por hecho el guion de Khamzat Chimaev.
En una entrevista al Red Corner MMA (8 de mayo), el campeón señaló a Sean Strickland como un rival capaz de encajar en el “tipo de problema” que el sistema de Chimaev no maneja igual de fácil: agresión y resistencia de pie, con un plan que podría obligar al ruso a gastar más energía en cada entrada.
Lo que Makhachev dijo y por qué la lectura llamó la atención
Makhachev no habló desde la emoción, habló desde el manual. Si a Chimaev le gusta imponer física, buscar derribos y convertir la pelea en una cadena de presión en grade, Strickland aparece como el tipo de oponente que no se queda en el suelo para “negociar” desde la desventaja.
Su frase clave fue comparativa: “Diferente de lo que fue con Dricus Du Plessis… yo creo que Strickland se va a levantar”. Esa idea, para nosotros, es táctica: si el rival se recupera rápido, el campeón rival pierde minutos valiosos para consolidar control posicional y empieza a sufrir en el tránsito.
Porque cuando hablamos de defensa de quedas y de esos momentos de scramble que te rompen el ritmo, el timing lo es todo. ¿Quién gana la secuencia después del fallo? ¿El que llega con wrestling ofensivo y fuerza bruta, o el que sobrevive al desorden y castiga en el retorno?
La comparación con Dricus Du Plessis
La referencia a Dricus Du Plessis no es casual. Con Du Plessis, Makhachev ve un patrón distinto: el sudafricano terminó “pagando” el costo de quedarse mal colocado, con una condición que favorecía que el checheno continuara sin fricción.
Strickland, en cambio, es presentado como un tipo que no acepta el monopolio del suelo. Y ahí está la diferencia: cuando tu rival no se limita a defender, sino que busca transición de solo hacia el intercambio de pie, el plan de Chimaev se vuelve menos lineal.
Traducción al lenguaje de esquina: si el oponente se levanta, la pelea deja de ser una autopista para el derribo y se convierte en una carrera de recuperación. Y cada recuperación te obliga a reajustar la táctica, a cambiar ángulos, a volver a colocar manos y caderas. Es trabajo extra. ¿Y en una pelea larga, quién paga primero?
El trunfo técnico de Strickland en la visión del campeón
Makhachev apunta a dos herramientas que, juntas, son veneno para cualquier invicto que dependa del “control por inercia”: la resistencia en pie y el castigo constante si la pelea se abre.
La lectura es clara: si Strickland no se queda plano, entonces Chimaev debe apostar a repetir entradas, y ahí aparece el riesgo. Más entradas significan más oportunidades para que el americano conecte striking en volumen en el retorno, en los segundos que separan el intento del derribo del momento en que el campeón rival termina de recuperar posición.
Además, la narrativa de Makhachev sugiere que la defensa de Strickland no sería “solo” técnica, sería emocional y física. Porque el scramble no es únicamente agarre y palancas; también es voluntad. Si el estadounidense llega vivo a la fase de pie, entonces el partido vuelve a la zona donde el checheno no controla con la misma comodidad.
Y si Chimaev no logra convertir cada secuencia en control posicional, el desgaste se acumula. No es magia. Es matemática de octágono.
El peso de la rivalidad y el trash talk en la previa del UFC 328
El otro lado del asunto es el psicológico. Makhachev también mencionó lo “descontrolado” que ve en Strickland, y lo aterrizó con ejemplos: en persona, asegura que lo conversa normal, pero frente a cámara “se contiene menos”.
¿Por qué nos importa eso en un análisis táctico? Porque el trash talk no solo es ruido; a veces es combustible para forzar decisiones. Strickland puede intentar que Chimaev se equivoque, que pierda paciencia, que se lance con menos precisión. Y cuando el rival se acelera, la defensa de quedas se vuelve más reactiva y el wrestling ofensivo del otro tiene que ajustar.
Hay un detalle adicional: la pelea principal pone el foco en el cinturón de peso medio hasta 83,9 kg, pero la visión de Makhachev nace desde el cinturón de peso welter hasta 77,1 kg. Esa perspectiva “de alto escalón” suele castigar el exceso de confianza. Y hoy, según él, Strickland no es un nombre para rellenar el cartel: es un examen.
Qué cambia en la expectativa para la pelea principal
Si aceptamos la tesis de Makhachev, el UFC 328 deja de ser una historia de favorito absoluto y pasa a ser una historia de secuencias. Chimaev puede ganar, claro. Pero el camino ya no parece tan limpio.
La idea de que Strickland se levanta condiciona todo: cambia el ritmo, cambia el riesgo por cada entrada, cambia la forma en que se construye el control posicional y obliga a pensar en la transición de solo como un momento crítico, no como una formalidad.
Y si el retorno a pie termina en intercambio, entonces la pelea puede inclinarse hacia la pelea de volúmenes, donde el que aguanta mejor el castigo y vuelve a encadenar tiene ventaja. En ese terreno, Makhachev cree que Strickland puede complicar a Chimaev más que Du Plessis.
O Veredito Jogo Hoje
Para nosotros, la clave táctica del UFC 328 no es quién “pega más fuerte”, es quién rompe mejor el guion. Si Strickland logra sobrevivir a la defensa de quedas, entra en el scramble con cabeza y devuelve la pelea con striking en volumen, Chimaev tendrá que trabajar más de lo que está acostumbrado para sostener el control posicional. Ese es el trunfo escondido que Makhachev ya vio: no es suerte, es resistencia de pie convertida en táctica. Y eso, amigo, no se contradice en el octágono.
Preguntas Frecuentes
¿Qué dijo Islam Makhachev sobre Sean Strickland?
Makhachev afirmó que Strickland puede ser un desafío difícil para Khamzat Chimaev y remarcó que, a diferencia de Du Plessis, él cree que Strickland se levantará y peleará de vuelta en pie.
¿Por qué Makhachev cree que Strickland puede complicar a Chimaev?
Porque, según su lectura, Strickland no aceptará el juego en el suelo: su capacidad de recuperarse rápido afecta las transiciones, complica el control posicional y abre espacio para castigar con striking en volumen en los retornos.
¿Quién es favorito entre Khamzat Chimaev y Sean Strickland en el UFC 328?
Por favoritismo general, Chimaev suele llegar como el más sólido por su racha, pero la evaluación de Makhachev introduce dudas reales: Strickland aparece como un rival con un perfil que puede dificultar su plan.